El músculo psoas iliaco es uno de los músculos que más se atrofian con el paso de los años. Este músculo es el flexor más potente de la cadera; conecta columna lumbar y pelvis con el fémur y resulta fundamental para caminar, correr, mantener la postura erguida y estabilizar la columna. Cuando estamos sentados no utilizamos el psoas, por lo que se acorta y llega a atrofiarse. Si hacemos sentadillas lo volvemos a activar. En muchos países de Asia las personas suelen sentarse casi al ras del suelo, sobre sus piernas en sentadillas, para comer, para esperar, para platicar; este hábito fortalece el psoas a lo largo de toda su vida.
Para que recuperemos la flexibilidad, podemos intentar posturas para fortalecer y estirar este músculo: parados a un lado de una silla y apoyándonos de ella, podemos flexionar cada una de las piernas hacia adelante de manera simultánea, se recomienda hacer 6 repeticiones con cada una. También a manera de péndulo, mover una pierna hacia adelante y hacia atrás y después con la punta del pie, moverlas en círculos hacia afuera y después hacia dentro. Se recomienda realizar 6 repeticiones con cada pierna y siempre ejercitar el mismo número de repeticiones.
El mejor ejercicio que podemos hacer para el psoas: imaginamos una línea y vamos a pasar de un lado al otro subiendo la rodilla, cayendo con punta y después el talón del pie y subimos la otra rodilla y la juntamos con el otro pero esta vez cayendo con la planta del pie.
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