En México, la hipertensión arterial afecta a más del 40 por ciento de la población adulta mayor. Especialistas atribuyen esto a la falta de actividad física regular, de preferencia aeróbica. Sin ejercicio, aunque tiene que ser de intensidad moderada, no se pueden reducir los problemas de tensión que resultan en alta presión. Asimismo, sin ejercicio frecuente no se puede tener una elasticidad vascular saludable que ayude a prevenir complicaciones cardiovasculares.
Como recomendación para las personas con alta presión, se puede consultar a una persona especialista en fisioterapia para personas adultas mayores e iniciar las rutinas con calentamientos articulares ya sea acostados o sentados como son las flexiones suaves de tobillos, pies y las rotaciones de hombros.
Posteriormente, se aconseja hacer caminata estática, esto es, elevar las rodillas de manera alternada, a una altura cómoda, durante 10 minutos –o lo que usted resista– y aumentar los pasos conforme pasan las semanas.
Otro ejercicio recomendable es hacer sentadillas adaptadas. Fijamos la espalda erguida a la silla, cruzamos los brazos sobre el pecho y nos levantamos del asiento haciendo fuerza en los muslos y apretando los glúteos; sin llegar a estar totalmente parados, volvemos a sentarnos y repetimos esto durante seis veces, en un principio, y durante el día podemos hacer otra serie de 6. Se trata de incrementar el ejercicio aeróbico conforme pasan las semanas. Finalmente, se recomienda, si tenemos un espacio plano y seguro, caminar a buen paso durante 30 minutos, aunque podemos empezar con 12.
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