La articulación de la cadera es el eje central de nuestra movilidad; soporta el peso del torso y permite acciones tan cotidianas como caminar, agacharse o levantarse de una silla. Con el paso del tiempo, la pérdida de masa muscular y el desgaste óseo pueden restar estabilidad a esta zona, incrementando el riesgo de caídas y fracturas. Mantener una cadera fuerte y flexible es lo mejor para mantenernos autónomos y proteger la postura en la vida diaria. Para lograrlo, existen ejercicios de bajo impacto muy eficaces que se pueden realizar en casa utilizando el propio peso corporal o el apoyo de un mueble firme. Muy recomendables son los “puentes de glúteo”; acostados boca arriba con las rodillas dobladas y los pies apoyados en el suelo o cama, elevamos la pelvis suavemente hasta formar una línea recta desde las rodillas hasta los hombros. Sostenemos dos segundos y bajamos. Este movimiento fortalece los glúteos y la espalda baja, estabilizando la pelvis.
Otro ejercicio aconsejable son las elevaciones laterales de pierna. Hay que sujetarnos del respaldo de una silla y levantar una pierna hacia el lado, de manera controlada y mantenemos el cuerpo derecho. Ayuda a fortalecer los abductores, músculos clave para no tambalearse al caminar. Las extensiones de cadera se realizan en la misma posición, sólo que se lleva la pierna recta hacia atrás de forma pausada. Hay que repetir las series durante 6 veces en tres turnos. Recordemos calentar y nunca forzar los movimientos.
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