La conmemoración del Día del Padre en México —fijada de manera generalizada en el calendario social del país para celebrarse el tercer domingo de junio— suele analizarse desde ópticas que trascienden el ámbito estrictamente comercial. Desde una perspectiva sociológica y cultural, esta fecha se plantea actualmente como una ventana para examinar la evolución de los roles masculinos y el impacto real que las figuras de los padres y los abuelos ejercen en la estructura y cohesión de las familias contemporáneas.
A lo largo de las últimas décadas, el ejercicio de la paternidad ha registrado transiciones notables como involucrar al padre en las actividades del cuidado; la trascendencia de los abuelos como narradores vivos de la biografía familiar y la posibilidad de hacer un balance crítico de la efeméride para no caer en un esquema netamente consumista y comercial.
En las narrativas actuales, por ejemplo, se observa una tendencia hacia la búsqueda de una paternidad más afectiva y presente, donde el involucramiento en la crianza cotidiana y las labores de cuidado se asumen de forma más equitativa entre madres y padres.
En el contexto sociocultural mexicano, la figura del abuelo con frecuencia rebasa la función de acompañamiento secundario para convertirse en un soporte fundamental del hogar. Los análisis demográficos destacan que, ante las exigencias laborales de las parejas jóvenes, los abuelos asumen roles de cuidadores primarios, aportando estabilidad emocional, identidad cultural y un sentido de continuidad histórica que vincula a las viejas generaciones con las nuevas.

Contacto
David Urdaibay Zubillaga
Psicoterapeuta

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