La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que hoy marca las premisas jurídicas básicas de nuestro país, tiene una larga y honrosa historia. Llamada también Carta Magna, la Constitución de 1917 fue promulgada el 5 de febrero de 1917, en Querétaro, por Venustiano Carranza, siendo el resultado textual de las aspiraciones y deseos de la Revolución Mexicana.
Vale la pena subrayar que la Constitución mexicana de 1917 fue la primera en el mundo en incorporar derechos sociales, estableciendo principios de reforma agraria, educación laica y gratuita, derechos laborales y sigue vigente hasta la fecha. De hecho, también vale la pena destacar que el Artículo 1º de nuestra Carta Magna es uno de los más avanzados y progresistas del mundo puesto que incorpora, desde la reforma del 2011, un principio denominado en la jerga especializada pro personae. Ese principio significa en términos generales que las autoridades del poder judicial de toda la nación deben escoger la norma o interpretación más favorable para la protección de los derechos humanos (entre todas las que existan en otras naciones del planeta) a la hora de tomar sus decisiones o deliberar, garantizando así la solución menos restrictiva o más progresista y amplia para la persona. Además, en la Constitución de 1917 también se consagró la educación laica y gratuita, la reforma agraria y una serie de derechos humanos que en su momento se derivaban de los ideales de justicia revolucionarios, procurando equilibrar las entonces llamadas garantías individuales con el interés colectivo.
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Yelitza Ruiz
Abogada y escritora
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