Bailar danzón es no solamente una práctica artística, popular y deportiva, sino que se
ha convertido, en México, en un ritual emblemático de la identidad y cultura popular. El
danzón se suele bailar en pareja, tiene una técnica muy específica y es herencia
afroantillana de Cuba, rediseñada con estilo propio en el estado de Veracruz. El
llamado “tango” mexicano, es conocido en el mundo, pero no es fácil bailarlo porque
amerita, casi siempre, una pareja que sepa los pasos y una cadencia rítmica con un
estilo particular.
En Danzón, película de 1991, dirigida por María Novaro, la actriz protagónica, María
Rojo, interpreta el papel de una amante de este baile caracterizado, según algunas
escuelas, por poder bailarse sobre un ladrillo, haciendo un cuadrito imaginario con los
movimientos de pies.
El danzón mexicano tuvo su auge en el puerto de Veracruz, a principios del siglo XIX y
hasta la fecha en los portales de esa localidad, se puede ir a bailar o ver bailar en
ciertos días de la semana. Las parejas suelen bailar elegantemente esta danza, en
plazas públicas o salones, pausadamente, al singular compás de cuatro por cuatro.
Existe el danzón de fantasía, que suele bailarse también en salones de baile de
abolengo, como lo es el Salón Los Ángeles en la Ciudad de México, que aún abre sus
puertas después de casi un siglo de existencia. Nuevas generaciones de niñas y niños
bailarines de danzón se van agregando para mantener viva la tradición del danzón.
Bailar danzón tiene su gracia elegante, anima a las personas y las impulsa a
arreglarse, a practicar, a socializar sanamente.

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Pável Granados

Historiador, cronista y melómano

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