En la estructura social y cultural de México, las abuelas y los abuelos desempeñan un papel fundamental como pilares de la cohesión familiar, guardianes de la memoria histórica y transmisores de valores comunitarios. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en el país habitan más de 17 millones de personas adultas mayores, de las cuales cerca del 70 por ciento forma parte activa de un hogar multigeneracional. Esto significa que la presencia de las y los abuelos en la sociedad y economía es relevante y quizá podemos aprovechar su experiencia, así como el apoyo afectivo que suelen brindar.
Además, más allá del ámbito emocional, las abuelas y abuelos realizan una contribución socioeconómica decisiva en la vida cotidiana del país. Millones de ellos asumen tareas diarias de cuidado, alimentación y apoyo escolar de las nietas y los nietos, y facilitan que las madres y padres se integren a la fuerza laboral; si esta labor se remunerara habitualmente, las y los abuelos tendrían un ingreso que les permitiría una vida con más calidad.
Para garantizar que la etapa de ser abuelas y abuelos tenga calidad, es indispensable visibilizar el derecho de las personas adultas mayores a recibir cuidados recíprocos, respeto a sus decisiones personales y acceso a espacios de esparcimiento propio.
Evitar la sobrecarga de tareas domésticas hacia las y los abuelos, promover su independencia física y fomentar su participación en actividades recreativas o culturales comunitarias es muy importante socialmente hablando ya que así se puede rendir tributo a este grupo etario. La sabiduría de vida que ofrecen abuelas y abuelos enriquece el tejido social de la nación.

Luz del Alba Riande
Directora de Educación Participativa y Comunitaria, PILARES, Ciudad de México

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