El 18 de octubre del año 2009, se instituyó el Día Mundial de la Menopausia. Detrás de esta celebración están la Sociedad Internacional de la Menopausia y la Organización Mundial de la Salud.
La menopausia es un proceso normal en todas las mujeres, y todas vivimos esta etapa de distintas formas. Algunas padecen bochornos, aumento de peso, o depresión; otras, atraviesan este proceso sin tanto movimiento: sus cuerpos tienen cambios derivados de la transformación hormonal, pero sus vidas continúan sin mayor complicación. Y las menos afirman no haber tenido ningún síntoma.
Cada cuerpo es diferente y vive los procesos naturales de la menopausia de la misma forma en la que, en su momento, enfrentó la menstruación: de tres días o de cinco, escasa o abundante, con o sin cólicos, con cambios en el estado de ánimo bruscos, o mostrándose inalterables. Existen los más variados enfoques de este proceso al que, por cierto, para llegar se toma por lo menos un año de ausencia de la menstruación.
Aquí nos interesa señalar que, si bien existen las más diversas manifestaciones de la menopausia, esta no es el inicio del fin, es un proceso lleno de mitos y desinformación, de miedos que atravesamos por toda una estructura social que devalúa a las mujeres por sus transformaciones biológicas. El antídoto ideal es la información que nos libera, no la que nos menosprecia. Lo mejor para este momento es revisar las ideas que tenemos sobre nosotras mismas y nuestro valor. Las mujeres tenemos mucho que vivir y aprender después de instalada la menopausia.
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